domingo, 11 de marzo de 2012

RAPSODIA EN CUATRO PIEZAS: I

 RAPSODIA EN CUATRO PIEZAS
MARIA
PRIMER PIEZA
TE VI

Y en la desnudes de la noche, tu cuerpo jugaba con la luz de la luna y se deslizaba entre los hilos de plata.  Hermosa por sobre todo aquello, danzabas cobijada por tu piel inmaculada, cortando el aire con tus manos, deslizándolas lentamente en la nada mientras tu desquicio de miel ondulaba jugaba tras de ti, hermoso cabello ámbar que combinaba con tus tibios iris.

 Al verte sentí como si mis ojos se abrieran por primera vez y la existencia misma retumbaba en mi cabeza y con violas deliciosamente hirientes me conjuraban a no dejar de verte.

Sola, en medio de todo y reluciendo en la nada, eras el espectro del alma de la vida, aquello que se une a las estrellas en la oscuridad del mas allá, la hermosa que profana lo mas bello por que te posas sobre todo y no dejas que llegue algo mas allá.

Siempre delicada, mi diosa de miel en su sudor de deidad esta empapada, mi bella María resplandece y sus hermosos senos montañas de locura son, su vientre una planicie neo zelandesa iluminada por la luz de las estrellas y de su hermosa vulva la vida misma ha de brotar.

Majestuosa vuelas sobre mi y a lo lejos veo como desapareces para volverte el todo, pero de súbito regresas, vas nadando en el aire, pequeña, chiquita y delicada, te veo los labios heridos mostrando un poco de fragilidad, pero en la energía que irradias demuestras que eres más fuerte de lo que alguien puede llegar a pensar.

Sigues bailando y levitando y la explosión del universo mostrando su formación es poca explicación para tu belleza, toda la perfección contenida en cinco letras, MARIA.

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