Itsy Bitsy la bella encantada, despertó esta mañana como siempre extasiada. Corrió las cortinas de sus ojos, los rayos púrpuras destellaron en la habitación y el cielo verde más despejado nunca había estado, en él las aves danzaban en su baile de cardumen distrayendo a los patos que sobre la arena nadaban. Itsy Bitsy se asoma a su ventana como cada mañana y aspira una línea de existencia que la relaja. Las amapolas del jardín saludan a la estrella del marco esquinero de la casa, y le ofrecen sus opios en son de amor y desprendimiento terrenal.
Janis hace varias horas levantada, un tanto desesperada y con ansias de volar, prepara un desayuno de lunas estrelladas, arenas del Sahara y jugo de mares con poco dulce para combatir la resaca de la impaciencia. Bitsy a consumir, grita Janis, la pequeña se desliza por las aguas y atraca cerca al comedero, saluda a las faunas y las floras y da un beso a su progenitora. Hola bella Janis con tu alo de maraña alrededor de tu cabeza, hola bella Janis con tus ropas de hierba, hola bella Janis con tu aliento a sintéticos. Hola bella Itsy acompañada de Bitsy, hola pequeña bola de opio que se deshace en mi garganta, pequeña hojita que se consume en mis dedos y te aspiro para que vivas a salvo en mis pulmones.
Itsy Bitsy unta las lunas estrelladas con un poco de constelaciones y sumerge su lengua en los coloides de sabores azufre, café y amor. Janis la contempla temblorosa y sudorosa, su nerviosismo descontrolado y masticar de labios esquizofrénico. Termina pronto Bitsy y ve con el yerbatero a que me envié un poco de calma celestial, ese liquido transparente que deshace mi cuerpo y me lleva liviana como el aire a volar por todo el mediterráneo, mientras delfines alados se trepan de árbol en árbol, las mariposas casan a mi alrededor y los átomos se alimentan de mi aura. Come rápido Itsy y llévate a tu Bitsy, para que mi rastro de luz quede impregnado por toda la casa, come rápido Itsy Bitsy para que vayas con el yerbatero y traigas un poco de su bella fragata de sentidos para que navegue desde mi Hornos hasta mi Beiring.
Calma Janis, sólo me cubro de noche y me pinto un poco con sangre para poder ir por tu psicodelia, calma Janis, vuelvo pronto con sumo de mar, selva, desierto y una pizca de insanidad.
Vestida con su capa de inocencia y dos trencitas de bella confusión, sale Itsy Bitsy a caminar, va destino al yerbatero quien vive a dos calles de la incertidumbre y el sinfuturo. Pasito a pasito camina sobre la travesía y sus huellas se despiden de ella, jurándole convertirse en viento al norte que la harán caminar sin estar, por todo el continente de los grilletes. El sol siempre púrpura, extiende sus cabellos de oro y los deja trenzar por las negras jamaiquinas que viven un poco más abajo de las nubes. Itsy Bitsy camina sobre una colina, sólo acompañada por el eco de sus pensamientos y una que otra iguana que se deja arrastrar. La marihuanita animada, como siempre sonriente anda demente, no piensa en los malos, sólo besa a los buenos. Itsy Bitsy relajada se acerca a los matorrales, llenos de fresas y espinas que las ofrecen pero castigan a quien las reciba.
La bella muñeca entra al bosque de ramas incendiadas que no queman nada, las hojas que se deshacen y llevan ceniza ardiente en pequeños huracanes, van abriendo el sendero poco transitado para que la pequeña Bitsy llegue a su destino. Tararea la canción de la iguana y camina gloriosa por el bosque de las llamas. Las tortugas en los árboles se espantan y salen a volar, los rayos púrpuras del sol se esconden y Bitsy al suelo cae empujada. Desconcertada todavía no entendía lo que pasaba, qué era esta horrible figura que sobre ella se forzaba, de quien era ese horrible aliento que en su rostro respiraba, de quien eran esas feroces garras que sus piernitas agarraban. Oh rica Itsy Bitsy, don de frescura infantil, dermis de nube y gelatina, con que así es que sabe el rostro de un ángel, con que así saben las lágrimas de un ángel, con que así es que se escuchan los gritos de un ángel.
Pobre Itsy Bitsy, belleza a destiempo, inocencia ultrajada, hela ahí sometida y humillada con su entrepierna ensangrentada y la cara empapada de baba almisclosa de esta bestia despiadada, cuyo placer es violentar la inocencia culposa de una niña que se levanta con sus días color púrpura y a quien su madre le prepara lunas estrelladas, arenas del Sahara y jugo de mares para que vaya por un poco de psicodelia para calmar su esquizofrenia.
Pobre Itsy Bitsy, niña de los trescientos sesenta y cinco multiplicados por siete, ángel de los mares gaseosos y los vientos espesos. Chiquita ten paciencia que la brutalidad tiene que terminar, el cerdo con espíritu de verde camuflado militar de encima de ti se tiene que quitar. Pobre Itsy Bitsy, sólo intenta cubrirte y no te dejes golpear, piensa en Janis y escucha su summertime, la melancolía de su sonido te entristece con la realidad, pero te crea un goce masoquista por su belleza musical, deja que los acordes te lleven la mente de este cuerpecito violentado por el cerdo del espíritu verde camuflado militar. Piensa que eres un alma que deambula por las cuerdas y cada acorde es tu queja de toda la maldita humanidad, vuela con el arpegio y el campaneo, deja que Janis hable por ti en medio de su propia desesperación. Relájate Itsy Bitsy, pues sólo te queda esperar.
Ya hecha a la idea de su muerte, el angelito relajó sus restos y se limitó a ver como detrás de la cabeza de su poseedor, las hojas de los árboles seguían desvaneciéndose en cenizas. De pronto un alo de brillo metálico dejó su rastro sobre el rostro del cerdo del espíritu verde camuflado militar, Itsy Bitsy sintió como la gelidez de la violencia de su agresor, comenzó a sentirse mas húmeda y caliente, reaccionó de repente y se vio bañada en rojo hemoglobina. Vuelve en ti Itsy Bitsy, fíjate en los filos que traspasan una y otra vez al cerdo que te violo, date cuenta que por fin ha llegado tu salvador y lo esta desmembrando encima tuyo, fíjate bien en como lo corta y derrama todo un torrente de sangre sobre tu rostro y torso. Reacciona Itsy Bitsy, que ahora son dos furias las que se baten sobre ti, una lúbrica que perece rápidamente, y una metálica que traspasa las carnes del porcino del espíritu verde camuflado militar. Vuelve en ti Itsy Bitsy, aunque ya es demasiado tarde, tus esfínteres y mente se han ido a un lugar en el cual no pueden volver. Vuelve en ti Itsy Bitsy para que puedas salir de esta institución mental.


